jueves, 17 de enero de 2013

MONTE SIN LEÑA...

Me escribe una lectora de mi Blog, haciendo alusión a los “icues” y las travesuras que estos hacían, explicándose lo del famoso dicho cartagenero “Cartagena, monte sin leña, mar sin pescado, mujeres p…s (otros ponen malas), niños maleducados”, por la referencia a los zagalicos malcriados o sin educación.
Hay que reconocer que el desconsiderado refrán, es un Sambenito que arrastramos en Cartagena hace ya muchos años.
Creo, que por ser base naval, haber tenido afincado un Cuartel de Instrucción de Marinería, además de varias instalaciones del Ejercito de Tierra, y que cada pocos meses estas dependencias renovaban sus soldados con las quintas correspondientes (el servicio militar era obligatorio hasta hace pocos años), siendo la mayoría de los reclutas forasteros, pasar 18 meses, o más, en la ciudad departamental lejos de su tierra, nunca fue, salvo excepciones, un buen recuerdo para ellos.
Cuartel de Instrucción de Marineria, sito en la calle Real, reconvertido en la Universidad Politécnica.

Antiguo Parque de Artilleria, actual Archivo Municipal de Cartagena y Museo del Ejercito
Así lo constato cuando hacia algún viaje en época de vacaciones por la península, y entablar conversación con algún compañero de viaje. Al indicar mi procedencia, el hombre hace un gesto como de no agradar escuchar el nombre de Cartagena.
Hablando más tarde con él, casi siempre me dicen que hizo la “mili” aquí, lejos de su Cataluña, Aragón, Madrid, etc., y si disponía de poco dinero, supongo que tampoco le alcanzaría para tomarse un completo (*) como cena, en alguna de las tascas de la calle del Ángel, en la de Bodegones o plaza de José María Artés, y tener que conformarse con el rancho del cuartel.
Orla 5º de 1977, destructor Jorge Juan
Ese malhumor creado podría ser la causa de la difusión del refrán antes citado, que nosotros consideramos molesto e inoportuno… “Cada cual habla de la fiesta según le va en ella”.
Pero no es sólo Cartagena la poseedora de este singular pensamiento, el mismo, con pequeñas variaciones lo tenemos en las localidades de:

Almazora (Castellón).
Almazora la vieja, monte sin leña, mar sin pescado y muchos chiquillos mal educados.

Altea (Alicante).
Altea la bella (otros dicen: Altea nunca te vea), mar sin pescado, monte sin leña, hombre sin conciencia, mujer sin vergüenza.

Fonsagrada (Lugo).
Monte sin leña, fonte sin auga, mulleres sin honra, homes sin palabra.

Graus (Aragón)
Río sin pesca, monte sin leña, hombres sin conciencia y mujeres sin vergüenza.

Salobreña (Granada)
Monte sin leña, mar sin pescado, niños maleducaos, curas pocos y locos.

San Pedro (Albacete).
Monte sin leña, río sin pescao, mujeres sinvergüenzas y niños mal educaos.

Tierrantona (Huesca).
Tierrantona tierra guitona, monte sin leña, hombres sin palabra, mullers sin bergüeña.
Tiene otra variante:
Gente guitona, monte sin leña, río sin agua, mujer sin vergüenza y hombre sin palabra.

Villalba del Rey (Cuenca ).
Cuatro cosas buena tiene Villalba, monte sin leña, fuente sin agua, mujeres sin vergüenza y hombres sin alma.

Xinzo de Limia (Ourense)
Adiós Xinzo de Limia, monte sin leña, río sin pesca, hombre sin conducta; y mujer sin vergüenza.

No es sólo en nuestro país, otras localidades extranjeras también tienen la misma cantinela:

Génova (Italia).
- Monte sin leña y mar sin pesca.
- Tres cosas tiene Genova en sumo grado : hombres sin conciencia, mujeres sin vergüenza y mar sin pescado.
- Genova la bella, mar sin pescado, monte sin leña, hombres sin conciencia, mujeres sin vergüenza.

Jujuy (Argentina) Cancionero popular
¡Adiós, Tumbaya, la bella!, monte sin leña, rio sin pescaos, indios mal criaos, y la puta que lo pario!.

Toluca (México)
Río sin agua, monte sin leña, hombre sin palabra, mujer sin vergüenza.

Playitas (México)
Es Playitas, más arriba de Tumbiscatío la bella, monte sin leña, río sin agua, hombre sin palabra y mujer sinvergüenza.

Arica (Chile).
Arica la bella, con río sin agua y monte sin leña…

Hay más localidades, pero por su extensión, no las incluyo, y valga lo expuesto como ejemplo de no ser Cartagena la única, pero sí el padecer ser la más nombrada.
Este conjunto de refranes, más que darnos una información verídica, suelen expresar la enemistad entre pueblos vecinos, ya sea como resultado de envidias, competitividad, rencillas, e incluso un desengaño amoroso como parece ser el origen del refrán de Fonsagrada.
¿Quién es el autor de la poesía colectiva? ¿De que fuente creadora manan las palabras, las sintetizaciones, de cada refrán?.
Hay muchos refranes y coplas que crean verdaderos limites geográficos, caso del cantado por los de Alcalá:

En Almudevar, saputos.
En Lupiñén, legañosos.
En Montmesa son pelaus.
Y en Alcalá, buenos mozos.

En cambio en la segunda versión, cantada por los de Lupiñén, son ellos los buenos:

En Montmesa son pelaus.
Y en Alcalá son rabosos.
En Ortilla son belitres.
Y en Lupiñén, buenos mozos.

Con esta forma sencilla del aforismo, se convierte en vehiculo idóneo para descargar ofensas y desacreditar a individuos o grupos. Sólo cambiando al inicio el nombre del insultado, o del agraciado, se consigue lo deseado sin variar el contexto.
Mucho más cercano tenemos el de “aladroques” (cartageneros) y “barrigas verdes” (murcianos de la capital).
En casi todas las comunidades mediterráneas, el insulto más grave es cuestionar el honor de la familia, es decir, la castidad de las mujeres, y acusar de “malas” a las mujeres es una forma contundente de avergonzar a un pueblo o aldea.
Acompaño copia de varias denominaciones sobre Génova, de donde sus naves surcaron todo el levante español.
Pudiera desde aquí ser el origen de la entrada en la península, y que se fuera extendiendo con las diversas migraciones, adaptándose a las denominaciones toponímicas por todo el litoral levantino, y posteriormente al resto del país…También pudiera ser a la inversa, un aragonesismo que vía Cataluña pasó a Italia, descendiendo también por el levante español… Quien sepa la autoría que me la diga.

(*) Solía llamarse al plato de patatas fritas con huevo y un filete.

Bibliografía:

- El mundo de la prostitución en el refranero español.
  Mª Ángeles Calero Fernández. Universidad de Lérida

- La Critica de la Reflexión. Lorenzo Matheu y Sanz.
  Edición de Odette Gorsse y Robert Jammes. Criticón núm. 43. 1988.

- El Diccionario Icue. Angel Serrano Botella. 1986.

- Joaquín Costa y la literatura popular. Beatriz Moncó Rebollo.

- Els pobles de la Marina parlen els uns dels altres: gentilicis y renoms.
  Vicent Beltran Calvo. Universidad de Alicante. 2003.

- Revista de Historia Militar. Francisco Villamartín, escritor militar. Extra 1983.

- http://www.losrefranesdeltiopedro.es

- http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10722

sábado, 12 de enero de 2013

CALLE GISBERT

Cartagena estuvo encajonada entre sus murallas, además de la opresión ocasionada desde dentro, a causa de sus famosas cinco colinas, que impedían una urbanización adecuada, pese a ello, el cartagenero construyó encima de ellas, caso del Molinete o del espacio comprendido entre la falda del “Castillo de los Patos” y el cerro de Despeñaperros.

Plano de Feringan 1761 - color azul, zona entre colinas Concepción y Despeñaperros
La parte de la ciudad emplazada entre estas dos colinas, estaba en alto, todas las calles que nacían desde el eje san Diego-Duque-Cuatro Santos (Marango, Alto, Ángel, Faquineto, etc.) desde su inicio eran una cuesta, y en algunos casos pronunciada, tanto, que muchas de ellas a partir del tramo medio de la calle, estaban escalonadas para poder acceder más fácilmente a las viviendas allí ubicadas.
El perimetro marcado estaba más alto que el resto de la población


Arriba - Calle Marango y sus escalinata
Abajo - Calle del Alto, desde la Plaza de la Merced y su empinada cuesta.
Una de esas calles, la más singular, ya que ha sido plazuela, monte, trinchera (en su acepción de “corte hecho en un terreno para camino, con taludes a ambos lados”), y parte de ella un túnel; además de tener las primeras escuelas graduadas de España, el mayor refugio antiaéreo de Cartagena, mercado de abasto, comisaría de policía, tiendas varias, etc., efectivamente, como habrán podido suponer, me refiero a la calle Gisbert.
Esta calle no siempre estuvo formada por una vía urbana. Durante siglos fue parte del Monte de la Concepción, aunque su orografía no fue causa para frenar su urbanización, y ser actualmente una calle ganada a la colina más emblemática de Cartagena.
Si vemos un plano de la ciudad de finales de 1700, podemos observar que un segmento de la ciudad, la comprendida desde las puertas de San José a las del Muelle, no disponía de ninguna salida, el resto de la población se beneficiaba de las tres puertas, es decir, las de San José, Madrid y Felipe II o del Muelle.
Ya se pensaba en esa fecha la posibilidad de prolongar en línea recta la calle de la Caridad, hacia la plaza de San Leandro, haciendo brecha en el monte de la Concepción, y poder tener salida al puerto atravesando la muralla de Carlos III. 





Ifre
A cobijo de la falda norte de la Concepción, se fue creando un barrio, de no muy buena fama, llamado Ifre, pero conocido en la ciudad como Mundo Nuevo, que comprendía una serie de calles como la plaza y calle de Escipión, la Linterna, Buenavista, Ifre, Santa Ana, Negros, etc. Todo este suburbio desapareció al hacer el desmonte, quedando sólo la acera derecha de la calle Escipión, por encima del tejado de las escuelas graduadas.

¿Cómo se inició la actual calle Gisbert?...
Entrando por la calle Caridad, se fue formando una calle sin salida con mucha pendiente, que por su anchura la llamaron plazuela, y al final, por su parte izquierda, llegó a comunicarse con la aledaña calle Marango, por medio de un estrecho callejón.El primer propietario que edificó en esta nueva plazoleta se llamaba Benito Sáez, y la gente empezó a conocerla como Plazuela de Benito.
Posteriormente, en la calle del Duque, haciendo esquina con esta plaza, se edificó el Cuartel de Brigadas, y se comenzó a llamar plaza del Cuartelillo en vez de Benito. Más tarde en reunión del Cabildo Municipal, en el año 1790, se acordó nombrarla Plaza de San Leandro. Por su parte derecha se comunicaba por una empinada escalinata con la Calle Escipión.
Acceso actual calle Escipión, a la izquierda Las Graduadas.
El Ayuntamiento volvió a retomar en 1864 el tema de abrir una salida hacia el mar partiendo de esta plaza, pero el proyecto no llegó a realizarse.
                      
A finales de 1877, con el pretexto de facilitar una salida recta desde el Parque de Artillería hacia el puerto, que facilitaría el embarque y descarga de material bélico, se mantuvieron conversaciones con el Ministerio de la Guerra por medio del Sub-Secretario del Ministerio de la Gobernación D. Lope Gisbert, los planos que se presentaron del proyecto fueron realizados por el arquitecto municipal D. Carlos Mancha.
Los políticos implicados en gestionar la aprobación de esta idea, especialmente el Sr. Gisbert, consiguieron que el 27 de mayo de 1878 se publicara un Real Decreto ordenando se iniciaran estas obras que Cartagena solicitaba. Y pocos días después, el 30 de mayo, a las seis de la tarde, toda la Corporación Municipal, con la asistencia del principal valedor de este proyecto en Madrid, Sr. Lope Gisbert, y diversas autoridades civiles y militares, se procedió a la inauguración de las obras. Pronunciando el Sr. Gisbert las siguientes palabras, tras dar algunos golpes con la piqueta en el muro:  “En el nombre de Dios y el Rey, se da principio a esta obra”.
Según el acta efectuada por el Sr. Cirilo Molina, oficial primero secretario auxiliar del Ayuntamiento, detalla la artística paleta usada: “…fue presentado el zapapico que es de plata, su pala primorosamente cincelada, y de ébano y coco el astil artísticamente tallado, construido en esta ciudad por los artífices de plata Sres. Andrés Hermanos y el escultor Don Francisco Requena…”.
Ese mismo año quedó abierto el túnel por debajo de la Muralla del Mar, conocido como “El Agujero”. Las obras fueron un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Junta de Obras del Puerto, el primero efectuaría las expropiaciones necesarias (10 manzanas y 65 afectados, por un importe de 195.469,40 pts.) y la Junta las obras de desmonte. Todo el material que se excavaría seria utilizado para rellenar el terreno ganado al mar del nuevo muelle de Alfonso XII. 
Se puede apreciar el volumen del desmonte
En 1888 la unión entre la plaza de San Leandro y el muelle estaba establecido, de manera provisional, ya que el transito era peligroso por desprendimientos de los taludes, pero hasta 1893 no se termino el desmonte, y unirse realmente con la calle Caridad, dejando a un lado de la misma el Cerro de la Concepción y al otro, diferentes edificios militares, que actualmente se encuentran en uso por la Universidad Politécnica, el Pabellón de Autopsias, además de uno de los restos arqueológicos más importantes de la ciudad como es el Anfiteatro Romano.
Hay que decir que la prensa local se hizo eco de la apertura de esta vía recta que comunicaría el norte de las murallas con el puerto, la Gaceta Minera y Comercial la titulo “La verdadera Gran Vía”, como símil a las grandes avenidas de otras ciudades. A esta nueva vía se le dio el nombre de Gisbert, en agradecimiento al Sub-Secretario del Ministerio de la Gobernación por sus gestiones para llevar a cabo este proyecto.
Esta zona era una de las más densamente pobladas de la Cartagena romana, por lo cual aparecieron durante las excavaciones, numerosos restos tanto de antiguas viviendas como lapidas, cerámica, estilos, lucernas, estucos pintados, piezas de mármol de diversas formas geométricas, algunos de los cuales se conservan en el Museo Arqueológico, así como capiteles de pequeñas pilastras en ricos mármoles. En una de las habitaciones se encontró un suelo con el rótulo SALVE, instalándose parte de él en el patio de la casa número 1 de la nueva calle de Gisbert, hasta que se arrancó en 1945 y fue depositado en el museo.

Suelo romano encontrado en las excavaciones
 Pero la urbanización de la nueva calle, fue haciéndose muy despacio, en el plano adjunto de 1912, se observa que indica todavía estar en construcción, y nombra su arranque desde la plaza de San Leandro.

año 1912 - Plano de Julián Sáez, aparece todavia en construcción la calle Gisbert
A -Escuelas Graduadas, B - Castillo de la Concepción, C - Plaza de Toros
D - Tunel Bajo la muralla, E - Intendencia de Marina, F - Cinematógrafo "El Brillante"

Poco a poco se va aplanando la calle
Al final de la plaza, en su parte derecha, en 1900 el Ayuntamiento dirigido por el alcalde Mariano Sanz Zabala, decidió se construyera una escuela donde por primera vez en España las clases se impartirían clasificando a los alumnos por edad y nivel, al contrario del modelo de escuela unitaria. El 9 de diciembre de 1900 se inauguraron las obras con la asistencia del ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y diputado a Cortes por Cartagena, el murciano D. Antonio García Alix, y del escritor D. Miguel de Unamuno, que ofreció un discurso elogiando la iniciativa. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto municipal, D. Tomás Rico Valarino. Para dar la mejor enseñanza, el Ayuntamiento desplazó en 1902 a dos profesores (D. Enrique Martínez Muñoz y D. Felíx Martí Alpera) a diversos países (Francia, Bélgica, Alemania, Suiza e Italia) con la tarea de importar sus experiencias pedagógicas, regresando con la idea de una Escuela moderna, gradual, amplia e higiénica, que ayudara al niño en su estudio, y que ofreciéndole aire, espacio y ejercicio, lo proteja contra las enfermedades. Esta distribución gradual era conocida desde 1902, pero de forma experimental, por lo que el proyecto de las Escuelas Graduadas de Cartagena fue el precursor de los actuales centros educativos.
La revista La Construcción Moderna decía del edificio como nota destacada: "…las dependencias son grandes, ventiladas, recibiendo a torrentes la luz por grandes ventanas, como manda la higiene…”. El 5 de octubre de 1903 empezaron las clases. El 15 de abril 1939 se utilizan el colegio como base para tres juzgados militares permanentes, continuando posteriormente su función escolar. Y en 1995 se reabrieron las Escuelas como centro de usos sociales y culturales después de una rehabilitación del edificio. Por Decreto n.º 49/2004, de 21 de mayo de 2004 se declara bien de interés cultural, con categoría de monumento.

Placa en la fachada recordando a "La Covadonga de la Enseñanza"

Todavía sin estar urbanizada la calle, a continuación de las escuelas, en el solar anexo el 11 de abril de 1900 se montó en un gran barracón, uno de los primeros cinematógrafos en Cartagena llamado El Brillante, y en verano lo trasladaban al paseo del muelle. Así como en 1907 una de las primeras equipos de futbol de Cartagena “La Ibérica”, teniendo su sede en las escuelas graduadas.


Al fondo de la calle se aprecia el barracón blanco del cine El Brillante
 En 1925 se hizo un proyecto por el alcalde Torres para urbanizar la calle y los accesos al futuro parque Torres, construyéndose los muros de contención, la rampa que conduce al Hospital de Marina y ampliación del túnel de acceso por debajo de la muralla.
Muros de contención, parte superior camino de acceso al Parque Torres.
En la pasada guerra civil 1936-1939, para proteger a la población de los ataques de la aviación, se construyeron refugios antiaéreos por toda la ciudad, siendo las galerías efectuadas en el Monte de la Concepción los mayores, teniendo capacidad para más de 5.500 personas; el organismo encargado de su control fue la Junta Local de Defensa Pasiva, creada en Cartagena el 6 de septiembre de 1937. Actualmente, los accesos a los refugios están cerrados, pero junto a ellos se habilitó un museo que recordara aquellos años, con los diversos efectos que ocasiono esta guerra en la ciudad.

Entradas refugios, tras la Guerra Civil y al día de hoy con las paredes del talud cementadas.
Desde la entrada del museo se construyó un ascensor-pasarela que sube 45 metros para acceder al Parque Torres, siendo uno de los reclamos turísticos que promocionó el Ayuntamiento.

Ascensor y pasarela que lleva a la parte superior del cerro de la Concepción

Anterior a 1877, siendo plazuela de San Leandro, había en esta calle un almacén de maderas, un colegio de primera enseñanza con mediopensionistas y una tienda de prestamos, como verificamos por la prensa local de aquella época.
El Eco de Cartagena - 14 diciembre 1877

El Eco de Cartagena - 17 deptiembre 1877

El Noticiero - 7 de mayo 1900
Cita en primer lugar el antiguo nombre de San Leandro, como suele ocurrir actualmente
con la calle 18 por Ramon y Cajal, o Jabonerias por Sagasta.
Esta calle también acogió a la Comisaría de Policía, que se trasladó desde su antiguo lugar en la Subida de San Diego, pasando posteriormente al edificio color pistacho de la calle Menéndez Pelayo. Hay un mercado de frutas, verduras, huevos, pescados y alguna cantina, que antiguamente estaba en ambos lados de la calle, techado, pero no disponía de paredes, y en invierno hacia un frío que “pelaba”. Al día de hoy es un edificio cerrado, situado en la acera izquierda, y nuestro paisano Pérez Reverte hace mención de una anécdota suya en el antiguo mercado que podéis leer AQUÍ.
En la acera de la derecha, en un nuevo edificio, se reubicaron los garajes para ambulancias de la Cruz Roja, situados anteriormente al final de la calle, en la acera opuesta.
Quien no se acuerda de las dos tiendas de salazones de Uribe y El Colorao, con esos suculentos bonitos y melvas abiertos, sujetos con cañas y colgados de la percha…
Las casetas de arbitrios municipales popularmente eran llamados fielatos, una de ella estuvo en esta calle para el cobro de arbitrios y tasas municipales al tráfico de mercancías, recibían este nombre por contar con un fiel o una balanza para el pesaje.
Esta calle también fue tristemente famosa por varios casos de suicidios, lanzándose al vacío desde el precipicio de la cara este del Monte de la Concepción, siendo popular en Cartagena el dicho "tirarse por la calle Gisbert".
Me acuerdo cuando era joven del carrito que había al inicio de la calle, junto a la venta de prensa, donde comprábamos pitillos sueltos y nos íbamos a fumarlos al Castillo de los Patos, donde no pudieran vernos.
Y hasta hace pocos años, la calle era propicia a recibir desprendimientos de la ladera este, normalmente por lluvias; necesitando frecuentemente reparaciones y reforzamientos en sus paredes. Otras veces, eran los “icues” los que desde su altura ocasionaban a los viandantes lesiones con sus lanzamientos de piedras.

"El Noticiero" 10 de junio 1936
Todas las esperanzas que se habían volcado en la construcción de esta nueva calle y su salida al mar, se vieron empañadas con el derribo de las murallas a principios del siglo pasado, provocando que las comunicaciones con el puerto fueran más directas por otras circunvalaciones.

Acceso desde Paseo Alfonso XII al "Agujero" en la actualidad
Al día de hoy se aprecia un mayor tránsito de peatones por Gisbert, desde la instalación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) en el Antiguo Hospital de Marina, y del mencionado museo de los refugios de la Guerra Civil. Además de instalarse hace años las oficinas de la Jefatura provincial de Trafico, que nos evita los desplazamientos a la cercana capital, para renovación de carnets de conducir y diversa documentación de vehiculos.

Bibliografía.

- Cartagena siglo XX. Juan Mediano Durán. 1997
- Bibliotecas Archivos Estatales. Archivo de Simancas.
- Cartagena 1874-1936. F. Javier Pérez Rojas. Editora Regional. 1986
- El diccionario Icue. Ángel Serrano Botella. Cartagena septiembre 1987.
- Historia de las calles de Cartagena. Federico Casal Martinez. 1930.
- Cines y teatros de Cartagena. Alfonso Santos García. 2004.
- La Verdad. 30 Mayo 2012.
- Hemeroteca archivo municipal de Cartagena.
- http://es.wikipedia.org
- http://www.cocin-cartagena.es/turismo/cartur08.htm
- El Plano Arqueológico de Cartagena. Antonio Beltrán Martínez (Archivo Español de Arqueología. Volumen XXV)
- http://www.escuelasgraduadas.es/callegisbert/callegisbert.html
- http://www.ctpedia.es/w/index.php/Portada

jueves, 27 de diciembre de 2012

LA BANDEJA

Desde que me casé, hace ya cuarenta años, en la víspera de Navidad tengo la tradición de hacer la bandeja, un recuerdo de cuando era niño, y mi padre tenia esta costumbre de amontonar en un plato una diversa variedad de dulces navideños.

Parece estar viendo como iba cortando a trozos cada uno de los diferentes turrones y “cascos”, poniéndolos con mimo conjuntamente con polvorones, alfajores, mazapanes, peladillas, etc. Hasta formar un conglomerado apetitoso y agradable a la vista.

Hay que decir que mientras organizaba la colocación de cada uno de los componentes, siempre había algún trozo que se perdía en su boca, y en la mia, por supuesto, relamiéndonos de placer.
Hace casi sesenta años, era un pequeño lujo el poder saborear estas deliciosas golosinas, y se aprovechaba Navidad para disfrutar de ellos.
Hay que reconocer, que la diferencia entre nosotros, ahora, y cuando éramos niños, son la variedad de cicatrices que nos ha ido dejando la vida, forjándonos en lo que somos… pero añoro esos momentos de mi niñez, por haberlos vivido con agrado.
Marco Valerio Marcial decía que “poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces”. Y no puedo negar que cuando preparo la mesa de la cocina y coloco todos los ingredientes que van a componer la bandeja, disfruto con estas agradables evocaciones. Ya se sabe que el hábito convierte los placeres en necesidades cotidianas, y si nos fijamos, nuestra vida realmente no es más que un conjunto de hábitos.

Mi familia y amigos, conocen este rito mío navideño, y pasan por casa, sobre todo en mi cumpleaños, para saborear la variedad de sabrosos y azucarados confites.
No debe tener mala presentación, y no menos su degustación, cuando llego a rellenar antes del día de Reyes, hasta tres y cuatro veces la bandeja,.

La base de la bandeja siempre la hago con tortas escaldadas, rollos de pascua, mantecados. Y poco a poco voy añadiendo el resto de ingredientes repartiéndolos para que sea agradable a la vista: Turrones de yema tostada, duro de almendra, jijona, chocolate, trufa con guindas, cordiales caseros que hace mi mujer, polvorones de coco, chocolate y almendra, bombones, pan de Cádiz, peladillas, frutas confitadas (cascos decimos por esta zona), pasteles de gloria y de yema, mazapanes, etc.

Que aproveche, y que 2013 sea favorable para todos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

CALLES DEL ENSANCHE DE CARTAGENA

En esta ciudad de Cartagena, muchos de sus habitantes siguen todavía denominando a la calle Ramón y Cajal, como la "calle 18", confirmando con ello que muchas veces lo nuevo cuesta que arraigue; y en este caso, quizás sea como un recuerdo de la antigua denominación dada a las calles urbanizadas del nuevo ensanche.

Como ejemplo en el casco antiguo nos sirve la calle Mayor, en sus inicios denominada como “Rua Principal”. Con motivo de la Revolución de 1868, la Junta de Cartagena decidió llamarla “Marina Española”; y a raíz del feliz resultado en San Fernando, de las pruebas del submarino inventado por Peral, en sesión municipal del 21 de Diciembre de 1889, se acordó por unanimidad que la calle Mayor se rotulara con el nombre del ilustre cartagenero “Isaac Peral. Pero tuvo que llegar el año 1915, hasta que unos cartageneros fervorosos, colocaran y costearan a sus expensas las lápidas que  rotulan la calle Mayor.

    Otras veces se utiliza para el nombre de una calle el patronímico de alguno de sus residente, caso de la calle Palas, por cierto mal rotulada, ya que debería ser Palás, sí, con acento en su a final, como el del propietario, en 1786, de la casa núm. 6, D. Juan Palás.

    Sirvan estas líneas como añoranza y recuerdo a los antiguos nombres de calles del ensanche, dado que el pasado día 15 de noviembre fue el 83º aniversario de la Comisión de la Permanente del Ayuntamiento de Cartagena (1929), donde el Alcalde D. Alfonso Torres López, solicitó la asignación de nombres a varias calles del nuevo ensanche, ya que unas estaban designadas por números y otras por letras. La Comisión solicitó al Pleno, y fue aprobado en Sesión Extraordinaria, la rotulación de las siguientes calles:

“…- calle 16 como Juan Fernández.
- calle 17 se llamará Príncipe de Asturias.
- calle de Ronda, General Primo de Rivera.
- la calle B, Carlos III.
- calle núm. 2, izquierda Alameda de San Antón, San Basilio.
- la núm. 3, izqda. Alameda San Antón,  San Leandro.
- calle núm. 4, Antonio Rosique.
- núm. 5, Duque Severiano.
- la núm. 7, Francisco de Borja.
- núm. 8, Baltasar Hidalgo de Cisneros.
- calle núm. 9, Sebastián Feringan.
- la plaza proyectada al final de la Alameda, Reina María Cristina, (conocida popularmente como plaza del Escudo).
- la calle 2 derecha Alameda San Antón, Jiménez de la Espada.
- la núm. 3 dcha. Alameda San Antón, Calle del Pintor Balaca.
- calle núm. 4, Reina Victoria Eugenia.
- calle núm. 5, Santiago.
Y la primera calle que necesite rotulación se le designará como el del Ilustre cartagenero Don Manuel Wssell de Guimbarda...”

domingo, 23 de diciembre de 2012

TARJETAS NAVIDEÑAS


Desde hace ya varios años, gracias a la llegada de los ordenadores, Internet y las nuevas tecnologías han aumentado las felicitaciones Navideñas de manera notoria.
Hoy, además de recibir postales por el correo tradicional (pocas realmente), se felicita mayoritariamente con presentaciones alusivas al tema de Navidad y Año Nuevo, que podemos recibir vía correo electrónico o mensajes de texto, tanto por E-mail como en el teléfono móvil.
Las felicitaciones por correo electrónico, permite poder enviarlas personalizadas y, a la vez, ahorrar en material y costes de envió, además de ir acompañadas de música, originales animaciones, fotos, etc.
Hay un precedente de las felicitaciones de navidad (christmas card), a principios de 1700 en Inglaterra en los catálogos o anuncios, donde aparecía un grabado del comerciante saludando a sus clientes. Pero es a partir del XIX, cuando los artesanos y empleados públicos reparten tarjetas de felicitación, ornamentadas con motivos florales, y acompañadas con un verso de tipo bíblico.También es en estas fechas cuando los niños en la escuela escribían tarjetas de felicitación para sus padres y leérselas el día de navidad.
A partir de este momento se empiezan a propagar por toda Europa las felicitaciones comerciales de Año Nuevo, y algunos avispados industriales comienzan a explotar este negocio, con las nuevas técnicas que les proporcionaba la imprenta
Pero las tarjetas navideñas tienen un origen, y estas fueron inventadas por sir Henry Cole, quien en el año 1843 encargó al pintor John Colccot Horsley, que pintara una escena navideña, que más tarde reproduciría en una imprenta del litógrafo Jobbins, y a su vez fue coloreada a mano por un especialista llamado Ranson.

1ª TARJETA conocida como tal en la NAVIDAD de 1843
obtenida de http://www.my-forum.org
La imagen que aparece, es una familia británica de tres generaciones, disfrutando de las fiestas junto al mensaje “Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo”, los mayores sostienen una copa de vino, como brindando a la persona que se felicita en la tarjeta. Esta imagen fue muy criticada, al estar el niño que se ve en el centro bebiendo de un vaso de vino que le ofrece una mujer.
De esta tirada se hicieron 1000 ejemplares, y quedan muy pocos, llegando a salir en subastas al precio de 9.000 libras, cuando en su inicio costaba cada una sólo un chelín, la vigésima parte de una libra esterlina, precio muy alto para la época.
Fue en 1860, cuando Thomas Nast, creador de la imagen de Santa Claus, organizó la primera venta masiva de tarjetas de Navidad en las que aparecía impresa la frase “Merry Christmas” (Feliz Navidad), teniendo un éxito inmediato.
Felicitación navideña 1860
Foto Museo Postal Britanico. Sección Navidad.
En las antiguas colonias, U.S.A:, no le fueron a la zaga, Louis Prang, un residente de Boston, imprimió y vendió la primera tarjeta de Navidad en Estados Unidos en 1865.
Las imágenes y mensajes se han mantenido relativamente constantes a través de los años; imágenes mostrando escenas de la temporada o historias de Navidad acompañadas de los mejores deseos de una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

En 1893 esta costumbre recibió la confirmación real, cuando la Reina Victoria encargó 1.000 tarjetas a una imprenta británica. Aunque ya en 1870 se expidieron 14 millones de tarjetas postales en este país, por un importe de  un millón de chelines; cifra muy baja sin se compara con las de Alemania en la misma fecha, con 88 millones de tarjetas por un valor total de 6 millones de marcos.
Hay mucha bibliografía sobre el uso de las tarjetas postales, es decir las circuladas por correo, pero sin introducir en un sobre, y costaban la mitad del franqueo de una carta. De hay nació su popularidad, por el coste.
Penique negro
primer sello mundial 6 mayo 1840
El primer servicio de correos mundial que utilizó el signo de franqueo prepagado fue el británico con el "Penny Post". Normalmente la correspondencia se pagaba por el destinatario al serle entregada, y siempre en base a la distancia recorrida, a mayor recorrido mayor peaje. Si no era abonada la tasa se devolvía al remitente. Este sistema ocasionaba la existencia de fraudes, la carta llevaba en el anverso alguna marca escrita por el remitente, de forma que quien recibía el escrito ya conocía el significado, “estamos bien”, “llegaremos el mes próximo”, etc. Rehusando por tanto el envío. Con el nuevo sistema si querías que una carta fuera enviada a su destino, debías adherir en su frontal un signo de franqueo, un sello, con lo cual podía circular hasta la dirección indicada, sea el destino cual fuera dentro del mismo país.
Como en la mayoría de cosas de esta vida, fue el comercio quien impulso esta costumbre de enviar felicitaciones navideñas; al enviarlas a todos sus clientes, la competencia no podía ser menos, y de hay a inundar los servicios postales en fechas navideñas fue todo uno.
El secreto de su éxito es que son un detalle económico, pero muy emocional, que gusta tanto a los que las envían como a los que las reciben.
En España las primera tarjetas postales ilustradas aparecieron en 1892, estando ya reglamentadas por la “Unión Postal Universal”, y fueron impresas en Madrid por la fototipia de Hauser y Menet el 1 de noviembre de 1892.

18 mayo 1901, colección J. Almarza
1 diciembre 1915, colección J. Almarza
Yo colecciono tarjetas postales, y es curioso ver la fraseologia que utilizan algunas de ellas:


Desde Hungria 23 diciembre 1913, colección J. Almarza

diciembre 1947, colección J. Almarza


diciembre 1949, colección J. Almarza


Desde Tunez, diciembre 1956, colección J. Almarza
También en Cartagena hubo editores e impresores, que de dedicaron al negocio de las tarjetas postales, caso de la imprenta Marcial Ventura, siendo de las primera que inicia en la Región de Murcia la producción de tarjetas postales a finales del siglo XIX.
Bernardino, el hijo de Estanislao Rolandi (cofundador de la cerámica “La Amistad”), por el año de 1901 realizó una serie de postales que regalaba a sus amistades. Más tarde, por medio de la fototipia de Hauser y Menet, editó la “colección Rolandi” de una gran calidad.
Otros cartageneros editores de tarjetas fueron Bernardo Lassere, y posteriormente su viuda, Enrique Carreño, Adolfo Fernández (droguería en C/ San Miguel y Jara 15), José Casaú, papelería Melero, Horacio Escarabajal, y un largo etc.

Deseo tengáis felices navidades y una entrada de año nuevo magnifica.

Bibliografia

- Antecedente y auge del “Christmas”. Néstor Luján. Historia y Vida. Extra 27. 1982
- La tarjeta postal en España. Carlos Teixidor. Espasa Calpe. Madrid. 1999.
- Postal de Murcia. José-Guillermo Merck Luengo. Imprenta Jiménez Godoy, Murcia. 1993.
- http://www.amorpostales.com/
- http://yaestaellistoquetodolosabe.lacoctelera.net/
- http://es.catholic.net/celebraciones
- British Postal Heritage. Tag Archives: Merry Christmas.