viernes, 16 de noviembre de 2012

PUERTAS DE SAN JOSÉ - CARTAGENA

La entrada a Cartagena en la antigüedad, se hacia desde el istmo, siendo la única entrada posible al estar el resto de la ciudad rodeada por el agua, por un lado el mar y por otro el estero o almarjal, actualmente desecado y edificado.

Escipión "El Africano"

 La puerta de paso a través de las primitivas murallas, estaba ubicada al inicio de la calle San Diego en su conjunción con la Plaza de Bastarreche. Este lugar tuvo un gran protagonismo en el año 209 a.C., en la 2ª guerra púnica, al iniciar en esta zona Publio Cornelio Escipión “El Africano” su breve sitio, con la subsiguiente rápida conquista de la joven Kart-Hadašt cartaginesa, fundada por Asdrúbal en el 228 a.C. Tras la toma de la ciudad, se repararon las murallas, dejando sólo dos puertas llamadas del Mar (situada en la playa, lo que hoy serian las cercanías del ayuntamiento-calle Bodegones) y la de Tierra (la situada en el istmo), enlazando esta última con la vía Augusta y el camino que llevaba hacia las minas de plomo y plata de La Unión.

Idealización urbana siglo I d.C. (Museo Arqueológico Municipal)
Tras el ocaso del dominio romano, y el posterior amurallamiento de la villa en una posición más cercana al centro urbano, ocasionó la retirada de la población y el consiguiente abandono de este terreno del istmo. Las investigaciones arqueológicas realizadas, prueban que la Cartagena antigua ocupó una mayor extensión que la población del siglo XVI. Desde la Carthago-Nova romana (conocida también por Cartago Spartaria y Cartago Skombraria), su posterior destrucción por los visigodos en el s. VII, el paso de bizantinos (llamada Justina y también Carthaginem), de los musulmanes (Qartayannat-al-Halfa), las tropas levantinas de Jaime I, y posteriormente los castellanos (Cartageña o Cartagenia), originó que Cartagena en la época medieval quedara reducida a una pequeña población con menos de quinientos habitantes, que habitaban al amparo de su fortaleza del monte de la Concepción.
En el siglo XVI, era extramuros del recinto urbano el terreno comprendido desde la actual plaza de la Merced, hasta el cabezo de San José (Aleto en época romana), nombrado como “arrabal de San Jusepe”, por encontrarse en el citado montículo la ermita de San José, fundada a principios de 1500. En la ladera que desciende hacia Cartagena se edificó en 1606 el monasterio de Franciscanos Descalzos, poniéndose bajo la advocación de San Diego, empezándose a denominarse a partir de este momento a todo este área “arrabal de San Diego”.
Frente al cabezo de San José, se encontraba el cabezo de la Cruz (denominado Crono por los romanos), en el área existente entre uno y otro no existía ninguna puerta, pese a ello, el pueblo llamaba a este espacio “Puerta de San José”, ¿rememoración de la puerta existente en la antigua muralla púnica?. Desde aquí nacía el Paseo de Delicias que encaminaba a Santa Lucia, estas obras del paseo se llevaron a cabo en 1758, siendo Corregidor el Conde Ricla.
 En esta época, la puerta existente era la de San Gines (A), en las murallas de Felipe II, al inicio de la actual calle del Duque; recibiendo este nombre por salir de ella el camino a la pedanía de San Gines de la Jara (Dehesa del Lentiscar), además de conducir a la Dehesa de Escombreras, a los Alumbres Nuevos y a Orihuela.



Muralla de Felipe II - 1600 (Alfonso Grandal)
 
El aumento de población en los años de 1700, y el encorsetamiento que provocaban estas murallas, impedía la adecuada transformación urbana de la ciudad. Como pieza fundamental del plan de defensa del Arsenal y de la plaza de Cartagena, Carlos III promovió otras murallas más alejadas de la urbe, que constaba de tres puertas principales, las del Muelle, Madrid y San José, esta última ubicada en la zona entre los dos cerros antes citados de San José y La Cruz. Para proceder al levantamiento de este paño de la muralla con su puerta y cinco bóvedas, que formaban el conjunto correspondientes al cuerpo de guardia con sus servicios anejos, fue necesario el desalojo, derribo y la consiguiente indemnización a sus propietarios de varias casas, y trasladar de sitio la ermita de San José, de la cual se conserva la cripta para enterramientos, incrustada en los vestigios de la antigua muralla púnica, a la que se accede actualmente por la escalera original, tratándose del único resto que nos queda de la Ermita. Siendo desde ese momento la Puerta de San José la principal zona de acceso a la ciudad histórica. 
Plano de José Ordovás - 1799
Al existir solamente una puerta, no era suficiente para el transito que por ella había, por ello, por una Real Orden del 18 de junio de 1866 se mando edificar otra puerta junto a la existente, por lo que se transformó en una entrada doble, siendo su fachada de piedra labrada y adornada con remates de bolas de piedra, con un escudo heráldico, también labrado en su parte superior. ¡Ya se podía decir “Puertas de San José”!.
Plano de julio de 1772 donde se aprecia una sola puerta

Boceto de las dos puertas
Esta zona fue asimismo una de las que más sufrieron el bombardeo de las tropas sitiadoras, con motivo de la insurrección cantonal (1873-74), hay fotos de la época con la muralla medio derruida y los cañones que disponía en su parte superior, esparcidos en el suelo entre los escombros.
En la parte inferior izquiertda hay un cañon en el suelo - 1874

Doble puerta de San José inicio siglo XX
Vista de las puertas de San José desde la ciudad, calle de San Diego.
 Al haber perdido las murallas su interés defensivo en 1891, y siguiendo las normas dictadas por el nuevo plan urbano que contemplaba el derribo de parte de ellas, así como de las tres puertas de acceso, su Majestad el Rey Alfonso XIII firmó una Real Orden el 14 de mayo de 1902 autorizando la demolición. El Ayuntamiento no tardó mucho en aplicarla, ya que a los tres días se derribó la primera piedra en las Puertas de Madrid con un zapapico de plata por el entonces alcalde D. Angel Bruna Egea.

En el año 1916, las Puertas de San José fueron las últimas en derribarse, se mantuvieron dos de las cinco bóvedas que formaban el conjunto, y que correspondían al cuerpo de guardia. Los materiales demolidos fueron numerados y depositados en el almacén municipal, donde fueron desapareciendo gradualmente. Las estructuras que se conservaron y respetuosamente rehabilitadas por el arquitecto municipal, se utilizan actualmente como oficinas del Centro de Información Turística, teniendo su acceso por la calle san Diego.

Bibliografía:

- Discurso de la Ciudad de Cartagena. Francisco Cascales. 1597.
- Enciclopedia Espasa.
- Historia de las calles de Cartagena. Federico Casal Martínez. 1930.
- Historia de Cartagena. Juan Soler Cantó. 1990.
- Puertas de Cartagena. Juan Soler Cantó. 2002.
- http://www.cocin-cartagena.es/cartur03.htm
- Archivo de Simancas

4 comentarios:

  1. Muy interesante el conocer nuestra Cartagena pasada. ¿Piensa incorporar algún informe sobre las otras dos puertas de la muralla?.
    Gracias por su aportación.
    José Sánchez

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    1. Gracias por el comentario.
      Mi intención sería poco a poco incorporar al blog variados temas de nuestra Cartagena pasada, dentro de los cueles entrarian el tema de las otras dos puertas de la muralla de Carlos III, la de Madrid y la del muelle.

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  2. Curiosidades de nuestra historia que me encanta conocer :)
    Buen trabajo,papá!!
    Eva

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  3. El material fotográfico es muy bueno, inédito para mí. Me gusta la historia, ignoraba que hubiera tan pocas puertas en la ciudad, esperaba al menos dos más, además de algunas poternas.

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