sábado, 12 de enero de 2013

CALLE GISBERT

Cartagena estuvo encajonada entre sus murallas, además de la opresión ocasionada desde dentro, a causa de sus famosas cinco colinas, que impedían una urbanización adecuada, pese a ello, el cartagenero construyó encima de ellas, caso del Molinete o del espacio comprendido entre la falda del “Castillo de los Patos” y el cerro de Despeñaperros.

Plano de Feringan 1761 - color azul, zona entre colinas Concepción y Despeñaperros
La parte de la ciudad emplazada entre estas dos colinas, estaba en alto, todas las calles que nacían desde el eje san Diego-Duque-Cuatro Santos (Marango, Alto, Ángel, Faquineto, etc.) desde su inicio eran una cuesta, y en algunos casos pronunciada, tanto, que muchas de ellas a partir del tramo medio de la calle, estaban escalonadas para poder acceder más fácilmente a las viviendas allí ubicadas.
El perimetro marcado estaba más alto que el resto de la población


Arriba - Calle Marango y sus escalinata
Abajo - Calle del Alto, desde la Plaza de la Merced y su empinada cuesta.
Una de esas calles, la más singular, ya que ha sido plazuela, monte, trinchera (en su acepción de “corte hecho en un terreno para camino, con taludes a ambos lados”), y parte de ella un túnel; además de tener las primeras escuelas graduadas de España, el mayor refugio antiaéreo de Cartagena, mercado de abasto, comisaría de policía, tiendas varias, etc., efectivamente, como habrán podido suponer, me refiero a la calle Gisbert.
Esta calle no siempre estuvo formada por una vía urbana. Durante siglos fue parte del Monte de la Concepción, aunque su orografía no fue causa para frenar su urbanización, y ser actualmente una calle ganada a la colina más emblemática de Cartagena.
Si vemos un plano de la ciudad de finales de 1700, podemos observar que un segmento de la ciudad, la comprendida desde las puertas de San José a las del Muelle, no disponía de ninguna salida, el resto de la población se beneficiaba de las tres puertas, es decir, las de San José, Madrid y Felipe II o del Muelle.
Ya se pensaba en esa fecha la posibilidad de prolongar en línea recta la calle de la Caridad, hacia la plaza de San Leandro, haciendo brecha en el monte de la Concepción, y poder tener salida al puerto atravesando la muralla de Carlos III. 





Ifre
A cobijo de la falda norte de la Concepción, se fue creando un barrio, de no muy buena fama, llamado Ifre, pero conocido en la ciudad como Mundo Nuevo, que comprendía una serie de calles como la plaza y calle de Escipión, la Linterna, Buenavista, Ifre, Santa Ana, Negros, etc. Todo este suburbio desapareció al hacer el desmonte, quedando sólo la acera derecha de la calle Escipión, por encima del tejado de las escuelas graduadas.

¿Cómo se inició la actual calle Gisbert?...
Entrando por la calle Caridad, se fue formando una calle sin salida con mucha pendiente, que por su anchura la llamaron plazuela, y al final, por su parte izquierda, llegó a comunicarse con la aledaña calle Marango, por medio de un estrecho callejón.El primer propietario que edificó en esta nueva plazoleta se llamaba Benito Sáez, y la gente empezó a conocerla como Plazuela de Benito.
Posteriormente, en la calle del Duque, haciendo esquina con esta plaza, se edificó el Cuartel de Brigadas, y se comenzó a llamar plaza del Cuartelillo en vez de Benito. Más tarde en reunión del Cabildo Municipal, en el año 1790, se acordó nombrarla Plaza de San Leandro. Por su parte derecha se comunicaba por una empinada escalinata con la Calle Escipión.
Acceso actual calle Escipión, a la izquierda Las Graduadas.
El Ayuntamiento volvió a retomar en 1864 el tema de abrir una salida hacia el mar partiendo de esta plaza, pero el proyecto no llegó a realizarse.
                      
A finales de 1877, con el pretexto de facilitar una salida recta desde el Parque de Artillería hacia el puerto, que facilitaría el embarque y descarga de material bélico, se mantuvieron conversaciones con el Ministerio de la Guerra por medio del Sub-Secretario del Ministerio de la Gobernación D. Lope Gisbert, los planos que se presentaron del proyecto fueron realizados por el arquitecto municipal D. Carlos Mancha.
Los políticos implicados en gestionar la aprobación de esta idea, especialmente el Sr. Gisbert, consiguieron que el 27 de mayo de 1878 se publicara un Real Decreto ordenando se iniciaran estas obras que Cartagena solicitaba. Y pocos días después, el 30 de mayo, a las seis de la tarde, toda la Corporación Municipal, con la asistencia del principal valedor de este proyecto en Madrid, Sr. Lope Gisbert, y diversas autoridades civiles y militares, se procedió a la inauguración de las obras. Pronunciando el Sr. Gisbert las siguientes palabras, tras dar algunos golpes con la piqueta en el muro:  “En el nombre de Dios y el Rey, se da principio a esta obra”.
Según el acta efectuada por el Sr. Cirilo Molina, oficial primero secretario auxiliar del Ayuntamiento, detalla la artística paleta usada: “…fue presentado el zapapico que es de plata, su pala primorosamente cincelada, y de ébano y coco el astil artísticamente tallado, construido en esta ciudad por los artífices de plata Sres. Andrés Hermanos y el escultor Don Francisco Requena…”.
Ese mismo año quedó abierto el túnel por debajo de la Muralla del Mar, conocido como “El Agujero”. Las obras fueron un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Junta de Obras del Puerto, el primero efectuaría las expropiaciones necesarias (10 manzanas y 65 afectados, por un importe de 195.469,40 pts.) y la Junta las obras de desmonte. Todo el material que se excavaría seria utilizado para rellenar el terreno ganado al mar del nuevo muelle de Alfonso XII. 
Se puede apreciar el volumen del desmonte
En 1888 la unión entre la plaza de San Leandro y el muelle estaba establecido, de manera provisional, ya que el transito era peligroso por desprendimientos de los taludes, pero hasta 1893 no se termino el desmonte, y unirse realmente con la calle Caridad, dejando a un lado de la misma el Cerro de la Concepción y al otro, diferentes edificios militares, que actualmente se encuentran en uso por la Universidad Politécnica, el Pabellón de Autopsias, además de uno de los restos arqueológicos más importantes de la ciudad como es el Anfiteatro Romano.
Hay que decir que la prensa local se hizo eco de la apertura de esta vía recta que comunicaría el norte de las murallas con el puerto, la Gaceta Minera y Comercial la titulo “La verdadera Gran Vía”, como símil a las grandes avenidas de otras ciudades. A esta nueva vía se le dio el nombre de Gisbert, en agradecimiento al Sub-Secretario del Ministerio de la Gobernación por sus gestiones para llevar a cabo este proyecto.
Esta zona era una de las más densamente pobladas de la Cartagena romana, por lo cual aparecieron durante las excavaciones, numerosos restos tanto de antiguas viviendas como lapidas, cerámica, estilos, lucernas, estucos pintados, piezas de mármol de diversas formas geométricas, algunos de los cuales se conservan en el Museo Arqueológico, así como capiteles de pequeñas pilastras en ricos mármoles. En una de las habitaciones se encontró un suelo con el rótulo SALVE, instalándose parte de él en el patio de la casa número 1 de la nueva calle de Gisbert, hasta que se arrancó en 1945 y fue depositado en el museo.

Suelo romano encontrado en las excavaciones
 Pero la urbanización de la nueva calle, fue haciéndose muy despacio, en el plano adjunto de 1912, se observa que indica todavía estar en construcción, y nombra su arranque desde la plaza de San Leandro.

año 1912 - Plano de Julián Sáez, aparece todavia en construcción la calle Gisbert
A -Escuelas Graduadas, B - Castillo de la Concepción, C - Plaza de Toros
D - Tunel Bajo la muralla, E - Intendencia de Marina, F - Cinematógrafo "El Brillante"

Poco a poco se va aplanando la calle
Al final de la plaza, en su parte derecha, en 1900 el Ayuntamiento dirigido por el alcalde Mariano Sanz Zabala, decidió se construyera una escuela donde por primera vez en España las clases se impartirían clasificando a los alumnos por edad y nivel, al contrario del modelo de escuela unitaria. El 9 de diciembre de 1900 se inauguraron las obras con la asistencia del ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y diputado a Cortes por Cartagena, el murciano D. Antonio García Alix, y del escritor D. Miguel de Unamuno, que ofreció un discurso elogiando la iniciativa. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto municipal, D. Tomás Rico Valarino. Para dar la mejor enseñanza, el Ayuntamiento desplazó en 1902 a dos profesores (D. Enrique Martínez Muñoz y D. Felíx Martí Alpera) a diversos países (Francia, Bélgica, Alemania, Suiza e Italia) con la tarea de importar sus experiencias pedagógicas, regresando con la idea de una Escuela moderna, gradual, amplia e higiénica, que ayudara al niño en su estudio, y que ofreciéndole aire, espacio y ejercicio, lo proteja contra las enfermedades. Esta distribución gradual era conocida desde 1902, pero de forma experimental, por lo que el proyecto de las Escuelas Graduadas de Cartagena fue el precursor de los actuales centros educativos.
La revista La Construcción Moderna decía del edificio como nota destacada: "…las dependencias son grandes, ventiladas, recibiendo a torrentes la luz por grandes ventanas, como manda la higiene…”. El 5 de octubre de 1903 empezaron las clases. El 15 de abril 1939 se utilizan el colegio como base para tres juzgados militares permanentes, continuando posteriormente su función escolar. Y en 1995 se reabrieron las Escuelas como centro de usos sociales y culturales después de una rehabilitación del edificio. Por Decreto n.º 49/2004, de 21 de mayo de 2004 se declara bien de interés cultural, con categoría de monumento.

Placa en la fachada recordando a "La Covadonga de la Enseñanza"

Todavía sin estar urbanizada la calle, a continuación de las escuelas, en el solar anexo el 11 de abril de 1900 se montó en un gran barracón, uno de los primeros cinematógrafos en Cartagena llamado El Brillante, y en verano lo trasladaban al paseo del muelle. Así como en 1907 una de las primeras equipos de futbol de Cartagena “La Ibérica”, teniendo su sede en las escuelas graduadas.


Al fondo de la calle se aprecia el barracón blanco del cine El Brillante
 En 1925 se hizo un proyecto por el alcalde Torres para urbanizar la calle y los accesos al futuro parque Torres, construyéndose los muros de contención, la rampa que conduce al Hospital de Marina y ampliación del túnel de acceso por debajo de la muralla.
Muros de contención, parte superior camino de acceso al Parque Torres.
En la pasada guerra civil 1936-1939, para proteger a la población de los ataques de la aviación, se construyeron refugios antiaéreos por toda la ciudad, siendo las galerías efectuadas en el Monte de la Concepción los mayores, teniendo capacidad para más de 5.500 personas; el organismo encargado de su control fue la Junta Local de Defensa Pasiva, creada en Cartagena el 6 de septiembre de 1937. Actualmente, los accesos a los refugios están cerrados, pero junto a ellos se habilitó un museo que recordara aquellos años, con los diversos efectos que ocasiono esta guerra en la ciudad.

Entradas refugios, tras la Guerra Civil y al día de hoy con las paredes del talud cementadas.
Desde la entrada del museo se construyó un ascensor-pasarela que sube 45 metros para acceder al Parque Torres, siendo uno de los reclamos turísticos que promocionó el Ayuntamiento.

Ascensor y pasarela que lleva a la parte superior del cerro de la Concepción

Anterior a 1877, siendo plazuela de San Leandro, había en esta calle un almacén de maderas, un colegio de primera enseñanza con mediopensionistas y una tienda de prestamos, como verificamos por la prensa local de aquella época.
El Eco de Cartagena - 14 diciembre 1877

El Eco de Cartagena - 17 deptiembre 1877

El Noticiero - 7 de mayo 1900
Cita en primer lugar el antiguo nombre de San Leandro, como suele ocurrir actualmente
con la calle 18 por Ramon y Cajal, o Jabonerias por Sagasta.
Esta calle también acogió a la Comisaría de Policía, que se trasladó desde su antiguo lugar en la Subida de San Diego, pasando posteriormente al edificio color pistacho de la calle Menéndez Pelayo. Hay un mercado de frutas, verduras, huevos, pescados y alguna cantina, que antiguamente estaba en ambos lados de la calle, techado, pero no disponía de paredes, y en invierno hacia un frío que “pelaba”. Al día de hoy es un edificio cerrado, situado en la acera izquierda, y nuestro paisano Pérez Reverte hace mención de una anécdota suya en el antiguo mercado que podéis leer AQUÍ.
En la acera de la derecha, en un nuevo edificio, se reubicaron los garajes para ambulancias de la Cruz Roja, situados anteriormente al final de la calle, en la acera opuesta.
Quien no se acuerda de las dos tiendas de salazones de Uribe y El Colorao, con esos suculentos bonitos y melvas abiertos, sujetos con cañas y colgados de la percha…
Las casetas de arbitrios municipales popularmente eran llamados fielatos, una de ella estuvo en esta calle para el cobro de arbitrios y tasas municipales al tráfico de mercancías, recibían este nombre por contar con un fiel o una balanza para el pesaje.
Esta calle también fue tristemente famosa por varios casos de suicidios, lanzándose al vacío desde el precipicio de la cara este del Monte de la Concepción, siendo popular en Cartagena el dicho "tirarse por la calle Gisbert".
Me acuerdo cuando era joven del carrito que había al inicio de la calle, junto a la venta de prensa, donde comprábamos pitillos sueltos y nos íbamos a fumarlos al Castillo de los Patos, donde no pudieran vernos.
Y hasta hace pocos años, la calle era propicia a recibir desprendimientos de la ladera este, normalmente por lluvias; necesitando frecuentemente reparaciones y reforzamientos en sus paredes. Otras veces, eran los “icues” los que desde su altura ocasionaban a los viandantes lesiones con sus lanzamientos de piedras.

"El Noticiero" 10 de junio 1936
Todas las esperanzas que se habían volcado en la construcción de esta nueva calle y su salida al mar, se vieron empañadas con el derribo de las murallas a principios del siglo pasado, provocando que las comunicaciones con el puerto fueran más directas por otras circunvalaciones.

Acceso desde Paseo Alfonso XII al "Agujero" en la actualidad
Al día de hoy se aprecia un mayor tránsito de peatones por Gisbert, desde la instalación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) en el Antiguo Hospital de Marina, y del mencionado museo de los refugios de la Guerra Civil. Además de instalarse hace años las oficinas de la Jefatura provincial de Trafico, que nos evita los desplazamientos a la cercana capital, para renovación de carnets de conducir y diversa documentación de vehiculos.

Bibliografía.

- Cartagena siglo XX. Juan Mediano Durán. 1997
- Bibliotecas Archivos Estatales. Archivo de Simancas.
- Cartagena 1874-1936. F. Javier Pérez Rojas. Editora Regional. 1986
- El diccionario Icue. Ángel Serrano Botella. Cartagena septiembre 1987.
- Historia de las calles de Cartagena. Federico Casal Martinez. 1930.
- Cines y teatros de Cartagena. Alfonso Santos García. 2004.
- La Verdad. 30 Mayo 2012.
- Hemeroteca archivo municipal de Cartagena.
- http://es.wikipedia.org
- http://www.cocin-cartagena.es/turismo/cartur08.htm
- El Plano Arqueológico de Cartagena. Antonio Beltrán Martínez (Archivo Español de Arqueología. Volumen XXV)
- http://www.escuelasgraduadas.es/callegisbert/callegisbert.html
- http://www.ctpedia.es/w/index.php/Portada

4 comentarios:

  1. hola juanalmarza, quedo enterada de todo lo que explicas ¡ menudo archivo tienes de tu tierra cartagenera, referente al niño que tiraba pedradas desde lo alto de los cerros, entonces, es cierto
    aquel dicho cartagenero, que lo escuché mas de una vez, desde siempre , que decia: ( cartagena,mar sin pescao, montes sin leña, mujeres putas y niños malcriaos... )
    te digo la verdad, cartagena , siempre la he considerado como algo muy mio...
    me he familiarizado con ella y sus gentes, por parte de mi padre, he tenido bastánte familia
    allí, vivieron en una finca que la teian arrendada, para trabajar la tierra se llamaba
    LOS PALMEROS, ME PARECE UE ESTABA POR , LOS MOLINOS MARFAGONES Y CON EL TIEMPO , LOS QUE FUERON QUEDANDO, VIVIERON Y AUN VIVEN ALGUNOS
    EN LOS DOLORES. MI PADRE ERA EL MENOR DE 14
    HERMANOS Y SU HERMANA DAMIANA, TUVO 13, AL QUEDAR VIUDA CON MEDIANA EDAD, MI PADRE CRIÓ
    A LOS SOBRINOS, MIS PRIMAS ERAN MUY GUAPAS Y GRACIOSAS, TODAS MAYORES QUE YO,
    TE DESEO ,JUAN MUY BUENAS MADRUGADAS, CONCHITA.




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  2. Gran artículo. Muy bien explicado y espectacularmente documentado, digno de difusión popular. Enhorabuena y gracias por ayudarnos a conocer más cosas sobre nuestra querida Cartagena.
    PD.: En cierta ocasión leí que los escombros del desmonte fueron a parar a lo que ahora es el Ensanche, con el fin de cubrir la gran laguna existente que provocaba la aparición de mosquitos. Parece más lógico que se utilizara para lo que expones por cercanía y por ende por economía de medios.

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  3. Gracias por el elogio. Intentare mejorar el estilo.
    En 1876 antes de iniciar el desmonte, Carlos Mancha en su presupuesto de obras calcula unos 480.000 metros cúbicos. La Junta de Obras del Puerto, para dar salida a los materiales de desmonte hacia el puerto, y correspondiente relleno del muelle, realizó en el monte un túnel de 6 m. de diametro.
    Por lo cual no pudieron llevarse, por lo menos al principio de las obras, relleno para el Almarjal.

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  4. Gracias por su preciso trabajo. Sigamos cuidando nuestra C/ Gisbert. He reclamado sin exito la eliminacion de plantas crecidas entre los azulejos colocados sobre los originales arcos del muro de contencion. Tambien sugiero que se gestione un cambio de ubicacion de las enormes cocheras de la cruz roja por otros servicios mas adecuados a una "Gran vía". Gracias

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