jueves, 21 de marzo de 2013

CALLE CAMPOS

    La actual calle Campos, en el centro del casco histórico de Cartagena, tiene una historia llena de acontecimientos, pasando a ser desde una tierra de labor a terrenos de un convento, calle estrechísima que llegó a tener el mayor tránsito de la ciudad, hasta llegar a su actual situación, más plaza que calle. Pero iniciemos nuestra pequeña narración:
    A mediados del año 1500, en esta zona habían unos cuantos corrales de ganado, que rodeaban tres casas de labor, llamándose al campo que ocupaban “La Azaña de San Ginés de la Jara” (*), estando limitada por el este con la muralla que descendía desde la puerta de San Gines y subía hacia la ladera del Molinete.
    El 13 de agosto de 1551, el Rey Carlos I ordena al Cabildo cartagenero, que donaran a los frailes franciscanos los terrenos que estos precisaban para poder construir un convento. El fraile Antonio de Heredia fue designado para buscar el lugar más idóneo, eligiendo la Azaña de San Gines, comprándolo el Ayuntamiento, y terminándose las obras en 1554. El convento estaba situado a la altura de la actual plaza de San Francisco.
1799 - En rojo, convento de San Francisco
El camino que venia desde la muralla, dado que pasaba por las tierras de labor del monasterio franciscano, pasó a llamarse Carrerón del Campo. Al final de este camino había que pasar por el cementerio de Santa María de Gracia (que ocupaba desde la actual calle Campos, por la calle Jara hasta el callejón de Bretau) y por la noche pocas gentes se atrevían a cruzar estos terrenos, no ya por temor a los enterrados, sino por los facinerosos que se escondían en la obscuridad y podían atracarlos.
    En 1642, la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, actual catedral Antigua, y la ermita de Santa María de Gracia, dada la escasez económica que ambas tenían, acuerdan ampliar entre las dos el edificio de Santa María, a expensas del Campo Santo, y construir las capillas de la Santísima Trinidad y de los Cuatro Santos.
D. Silvio Migilossi
    A inicios de 1700, desapareció el cementerio, construyéndose varios edificios a ambos lados del Carrerón. Y desde esta primera urbanización empezó a conocerse como Calle de Campos. Siendo la construcción más importante, la destinada a deposito de municiones, y elaboración de los bizcochos o galletas para la Real Armada y el Cuartel de Presidiarios (ver la pag. 265 de este archivo pdf).
    Era un edifico imponente para la época, siendo posteriormente utilizado para vender en él los efectos estancados, siendo derruido en 1946. En esta casa en 1875 D. Silvio Migilossi, italiano afincado en Cartagena, estaba contratado en la escuela de esgrima que habia en esta finca, donde a lo más selecto de la sociedad cartagenera daba clases, tanto de florete como de espada.
    Hay una anécdota referente a este caballero: En 1923 no disponía de medios económicos, y le era imposible desplazarse a Italia para ver a su madre, el Rey D. Alfonso XIII, enterado de este asunto, le invito a unirse en su barco que zarpaba hacia esa nación desde el puerto de Cartagena.
Diario ABC 14 noviembre 1923
    Esta calle o callejón muy estrecho, era muy transitado, dado que ahorraba camino a las personas que se dirigían hacia la calle Caballero, siendo también paso de caballerías y carretas. Por este motivo de su poca anchura, el Ayuntamiento había prohibido la circulación de carruajes, permitiendo sólo el paso de viandantes, pero dada la desobediencia de los conductores, en 1834 fueron colocadas en las dos entradas de esta vía dos “pilares de piedra dura” (sic). No siendo esta actuación del Consistorio del buen parecer de alguno de los que afectaba esta prohibición, a los pocos días, apareció roto y en el suelo, el pilar que estaba situado frente al convento; pese a la recompensa de cinco escudos que ofrecía el municipio a quien delatara al autor de los hechos, no fue posible localizarlo. Para evitar otro lance similar, el Ayuntamiento mandó colocar otro poste de doble tamaño y altura.
    Pese a ello eran frecuentes las denuncias por parte de los guardias municipales a los que iban en bicicleta o llevaban carretones, como atestiguan las noticias de la prensa.
                                                       
                                                        

    Pese a lo angosto de este callejón, residían en él altos cargos civiles y personas de buena posición social.
    El 19 de marzo de 1922, se acordó llamar a esta calle de González Tablas, como perpetuo homenaje al Jefe del Grupo de regulares D. Luis González Tablas fallecido en acto de servicio en Melilla; este militar causó honda huella en Cartagena por su hazañas, aunque probablemente nunca la visitó, y como suele ocurrir muchas veces, el nombre del héroe de África no llegó a cuajar en esta calle, siguiendo llamandose de Campos.
    El 15 de abril de 1924 en el periodico "La Voz de Cartagena", el arquitecto D. Victor Beltrí, expresaba su opinión sobre la mejora que supondría a Cartagena la sustitución del callejón de Campos por una via amplia y cómoda (Ver portada original). 
 Desde 1902 el ayuntamiento tenia proyectado el derribo de parte de las viviendas de este Callejón, para poder unir la calle de San Miguel con la de San Francisco, pero tuvieron que pasar 45 años para empezar la demolición de algunas viviendas,
Plano 1913 donde se aprecia la estrechez del callejón.
    En 1943 el alcalde D. Manuel López de Andujar, realiza un viaje a Madrid, para que le aprobaran varios de los proyectos que resolverían problemas que presentaba la ciudad, uno de ellos el ensanche de la calle Campos. Con motivo de ello visitará la ciudad el catedrático de la Escuela Central de Arquitectura y Profesor de urbanización D. José Fonseca que conjuntamente con el arquitecto Municipal Sr. Ros estudiaran el proyecto total de la urbanización y saneamiento de la ciudad.
    En 1945 se le llama el año del resurgir de Cartagena, la piqueta empezará a demoler los viejos edificios y quedará una espaciosa avenida que tanta falta hace para mayor comodidad de todos. Pero surge el problema de donde ubicar a los vecinos de estas fincas. Dificultad que dicen tienen previsto las autoridades, con la construcción de la barriada de las Casas Baratas en el Ensanche.
    La prensa local hace eco de varios de los propietarios afectados con la expropiación, resaltando el rasgo de verdaderos cartageneros, al haber ofrecido al Ayuntamiento sus inmuebles, haciendo público los nombres de estos propietarios, y la cuantía que percibirán con la cesión de los mismos al Excmo. Ayuntamiento:
      Doña Manuela Pico Soriano, casa núm. 2 de la calle Campos, 71.400 ptas.
      Doña Manuela Pico Soriano, casa número 4, de la calle Campos, 21.274 ptas.
      Don Andrés Hernández Madrid, casa número 8 de la calle Campos, 43.000 ptas.
      Doña Ana Conesa, casas números 11 y 13 de la calle de Palas, 200.000 ptas.
      Doña Juana Ketterer, casas números 15 y 17 de la calle Palas, 90.000 ptas.
      Doña Soledad Pujol, casa número 28 de la calle Jara, 60.000 ptas.
    En 1949, demoliendo una de las casa, se produjo un derrumbamiento en la vivienda colindante, resultando heridas Dª Enriqueta Martínez Ródenas y su hija Matilde, que en pocos días mejoraron de sus lesiones. La brigada municipal recibió ordenes para derribar la techumbre de la cocina, al hallarse también en peligro de hundirse.
Adoquinando la calle, el solar de las casas derribadas lo usaria más tarde el cine Marisol
(Foto Casaú)
    Se terminan las obras en 1950, con gran éxito y aprobación de los cartageneros, pero sobre todo de los vecinos de la calleja, ya que nunca pudieron ver el sol, y ahora disfrutaban de él a raudales. Queda transformado el antiguo callejón en una hermosa vía, urbanizada con buen criterio por el actual alcalde D. Miguel Hernández Gómez, y siendo ahora una amplia vía urbana de las más clásicas del casco histórico, ocupando un lugar privilegiado de la ciudad.

1953
   En su parte derecha, entrando por la Glorieta de San Francisco, se encontraban, entre otros, los almacenes Latorre, la sombrerería de Sánchez; en el núm. 5 la Confitería Pomares una de las clásicas; el estudio fotográfico del que fue maestro de los reporteros Juan Sáez Tornel; el establecimiento del óptico Andrés Meca (Se acuerdan de la publicidad: ¡Óptica Andrés, Campos tres!); y en la acera de la izquierda y haciendo esquina con la calle de Palas, célebre por contar con una lechería con vacas, el Bar Fénix, donde se podían ver los resultados de los partidos de futbol; la Joyería Muñoz que después se trasladaría a la calle Jara; la Librería Luján; y una carnicería en la esquina con la calle Jara. La librería de D. Wenceslao García, citada por Carmen Conde en su articulo de ABC "Encuentro con Gabriel Miró". La Farmacia Luengo, la armería Sintas que se trasladó desde la calla Jara al núm. 1 del callejón de Campos. La Farmacia de D. Antonio Molina Carpena, y la correspoonsalía de prensa de Juan Pérez Campos de Miguel, y su exclusiva del diario deportivo "GOL".

Hoja Oficial de Cartagena - 7 junio 1940
                                                                                       
    Cuando habían representaciones de zarzuela en el Teatro Circo, las localidades se podían retirar en la sombrerería de Juan Sánchez.                                          
     Desde esta recién abierta calle, se puede ver como nunca se apreciaba anteriormente, el establecimiento de D. Gregorio Fermín Tárraga, en la calle de San Francisco, esquina calle Palas, el edificio coronado por el famoso reloj que fue pagado por cuatro representantes a los que D. Gregorio estaba por ello obligado a comprarles género. El reloj, de los años 50, parece ser costó algo más de 70.000 pesetas.


A la derecha, solar del cine Marisol, al fondo el feo edificio de Telefonica,
y a su derecha la conocida casa Tárraga, con su reloj en lo alto
    En el solar anejo a la calle, donde posteriormente irian los edificios del Banco de España y Hacienda, se instaló un cine de verano por D. José Mª Martínez Tercero, propietario del Teatro Máiquez, recibiendo el nombre de Cine Marisol. La inauguración tuvo lugar el 13 de julio de 1951, con la película “El sueño de Andalucía”, siendo sus interpretes Luis Mariano y Carmen Sevilla. La vida de este cine de verano fue corta, en 1953 se trasladó a las Puertas de Murcia.
                                                                        
    De joven me quedaba absorto viendo como hacían la cimentación del nuevo edificio de Hacienda, el solar estaba rodeado con una precaria tapia de tablones, y en el fondo del foso hacia los pilotajes para los cimientos, la compañía Pilotesa, por medio de aquel alto trípode de troncos donde colgaban el pilón dejándolo caer para hacer la perforación.

Edificio de Hacienda en construcción.

Banco de España acabado, a su derecha edificio de Hacienda en construcción.
    A partir de 1954 en que se demolió la manzana de la izquierda para que surgieran el que fue Banco de España, que después fue ocupado por el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma, y la actual Delegación de Hacienda, ya tenemos una hermosa calle, siendo la mitad de ella peatonal, ajardinada, que tiene en su centro al quiosco Fénix y dos bustos que recuerdan a dos cartageneros ilustres: el maestro Vicente Ros, excelente maestro de pintores como Luzzy y Navarro, y el doctor Casimiro Bonmatí Azorín, un espacio urbano espacioso y cómodo para el paseo. Siendo actualmente paso obligado de todas las procesiones de Semana Santa.

Agrupación de la Agonia pasando por ver primera por la calle Campos 1950.
Al fondo a la Izquierda edificio de Telefonica, al centro con las luces del escaparate encendidas
la tienda de Tarraga, a la derecha, la "pareta" del cine Marisol.
Los hachotes llevan corriente electrica, se ven los dos "portacables" que van
tirando de ellos y marcando el paso.
     La anchura de la calle con sus 19 metros no se parece en nada a la antigua calleja.

Al fondo a la izquiertda la plaza de San Francisco, a la derecha la calle de San Francisco y la de Palas


Al fondo la calle San Miguel, a la izquierda edificios del antiguo Banco de España y la actual Hacienda.
(*) - Azaña cuya etimología viene del árabe "as-saniya" que significa "lo que eleva el agua", "rueda hidráulica de molino situada junto a un curso de agua" también conocido en castellano como "aceña". También tiene la acepción de “lugar de labranza entre dos altozanos”, en el caso que nos ocupa sería el llano ocupado entre el monte de la Concepción y el del Molinete.

Bibliografía:

- Archivo Municipal de Cartagena.
- Historia de las Calles de Cartagena. Federico Casal. 1930.
- Hemeroteca ABC.
- Hemeroteca EL NOTICIERO.
- Google maps.
- Ermitas y cosas de Cartagena. Ernesto Ruiz Vinader.
- Hemeroteca LA VERDAD.
- www.regmurcia.com
- Cines y teatros de Cartagena. Alfonso Santos García Fernández. Ed. Aglaya 2004.



3 comentarios:

  1. Como va a haber comentarios, nos dejas sin palabras. Enhorabuena.

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  2. Magnífico trabajo , me ha encantado conocer la importancia de la Calle Campos

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