jueves, 11 de octubre de 2012

SILENCIO

Esta mañana fui dando un paseo por el campo con mis dos perras, Fara y Luna.
Hacia calor, y descansé un momento bajo el único árbol que veía, y defenderme así del sol justiciero , me doy cuenta que no se oye más que el silencio.
Es un retruécano, pero es cierto. Ese silencio sonoro, roto sordamente por los ruidos lejanos de la civilización más allá del horizonte. Esa mudez callada como por una sordina, se acrecienta por el ruido de la suave brisa al hacer rozar a las hojas del árbol como una pequeña caricia de enamorados. Luna, asusta con sus ladridos a una pequeña lagartija, que se esconde asustada entre unas piedras, y rompe esa quietud y tranquilidad del silencio que me rodeaba.

En esos momentos piensas en las pequeñas cosas que no distes importancia en su momento, y ahora en este remanso de paz,rememoras, saboreando más íntimamente, la sensaciones y recuerdos que te traen a la mente:
El olor desprendido por la mata de menta cuando estas regándolas, impregnando el ambiente por unos instantes; elmismo sabor inconfundible que sabe transmitir a una taza de manzanilla, cuando depositas una hoja de esa misma planta.
El tacto especial, untuoso, casi grasoso, de los polvos de talco, cuando te “ensuciabas” las manos con ellos al depositarlo en el culito de tu hijo al cambiarle los pañales...
Pensar, si te rodea el silencio, en cosas agradables te hace sentir bien.
Feliz fin de semana.

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