domingo, 2 de septiembre de 2012

Baño

   El verano se esta acabando y dejará de hacernos padecer sus acostumbrados calores. ¡Y que mejor para refrescarse que un BAÑO!. Esta costumbre tan estival, asociada con las vacaciones, no siempre fue usual; y menos si se asocia con el significado de higiene. La limpieza con agua se ha relacionado desde la antigüedad a numerosas prácticas religiosas (ritos de purificación, abluciones).
    Las termas romanas primitivas sólo disponían de agua fría, contando con el transcurso del tiempo con baños de vapor y piscinas mixtas de agua caliente, templada y fría. En Constantinopla se mantuvieron estas costumbres durante la época bizantina, tanto es así que los baños de vapor se conocen a menudo como baños turcos. El Islam permitió los baños públicos, todas las ciudades importantes tuvieron al menos uno; entre los de la península Ibérica, cabe destacar el Baño Real del palacio de la Alhambra en Granada, así como los del palacio de Medinat-al-Zahra, en la Córdoba califal.
   La iglesia cristiana consideró más importante la limpieza espiritual que la corporal. Las ciudades medievales contaban con baños públicos, y la iglesia los consideró como lugares de mala reputación. En la Europa septentrional, de clima frío, se llegó a considerar la excesiva limpieza como algo insano, además de un acto propio de la frivolidad más reprobable. El aseo personal, por tanto, se convirtió en algo poco frecuente para la mayor parte de la población.
   En los siglos XVIII y XIX, se generalizó la costumbre higienista de "tomar las aguas" en las fuentes medicinales. Las clases acomodadas viajaban a los lugares de moda, todos de aguas termales, como Bath en Inglaterra, Vichy en Francia, Baden-Baden en Alemania, Saratoga Springs en Estados Unidos o La Toja en España. Después de un brote de cólera en Londres se puso de manifiesto la necesidad de instalaciones higiénicas para el aseo. A finales del siglo XIX algunas casas de las familias más pudientes ya disponían de cuartos de baño, con agua corriente y bañeras; mientras tanto, el resto de la población acudía a los baños públicos construidos por los ayuntamientos.
     En el puerto de Cartagena desde finales del 1880, habían varios baños públicos, “La Misericordiosa” era municipal, instalado en el muelle de Alfonso XII, “San Bernardo” que estaba en la zona que conocemos como “el chalet”, al pie del monte Galeras, y el de “San Pedro del Mar” en el muelle de la Curra. Como es natural en aquella época imperaba el recato y la decencia; el de San Bernardo estaba dividido en tres sectores, el del centro era casetas para matrimonios, y las barracas de la izquierda para mujeres, y las de la derecha, para hombres.

Balneario de San Bernardo

Balneario de San Pedro del Mar

    La palabra baño, además de significar el acto de bañarse o indicar el sitio donde se practica, tiene otras acepciones: ¿quién no escuchó en un bar decir alguna vez? “voy al baño”, para referirse a los retretes o al servicio; asimismo cuando queremos deslucir y vencer al adversario decimos “¡le di un baño... Que espero aprenda!”. Quiere significar también una cárcel, donde los moros encerraban a los cautivos (procede del árabe baniya –edificio-), los más conocidos era los baños de Argel, sobre todo por el paso de Miguel de Cervantes por ellos, cuando estuvo cautivo.
   Muchos artistas tomaron el baño como una inspiración para sus composiciones: Pintores como Picasso con su bañista sentada (1930, Museo de Arte Moderno), Paul Cézanne con Bañistas (1899, Museo de Arte de Filadelfia), Colombiano Enrique Grau La Gran Bañista, el nicaragüense Armando Morales pintó Bañistas en la tarde y coche (1984), el escultor Etienne-Maurice Falconet su estatua Bañista (1757, Museo del Louvre).
    También la misma industria de la moda, se encargó rápidamente de vestirnos para disfrutar de la frescura del liquido elemento en las playas. Los mas mayores se acordaran de aquellas vestimentas, tan cargadas de tela, a diferencia de las actuales, tan exiguas que mas que tapar “destapan” lo que intentan cubrir.
     Buen fin de semana...

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